Esta investigación nos llega a través de nuestro amigo, compañero, e investigador José Manuel García Bautista y del que nos pide que la hagamos en conjunto con él y nuestro Grupo GPS.
Nos dirigimos hacia el edificio Cajasol, ahora hoy en día edificio de La Caixa en la Calle Sierpes de Sevilla y del que sabemos que fue la antigua cárcel Real de Sevilla desde el siglo XIII hasta 1838 siendo su uso de casi cinco siglos.
Los guardas de seguridad que están y han estado en este lugar a través de los años todos coinciden con que este lugar “es especial” en este lugar hay fantasmas aquí no estamos solos y los que se atreven a trabajar en el turno de noche son pocas las noches que aguantan hasta que piden el cambio de lugar o de turnos, otro de los guardas de seguridad del edificio nos relata que allí hace décadas que ocurren fenómenos paranormales, que otros testigos que ya no trabajan le habían contado como las luces se encendían y apagaban solas, como los trabajadores se sentían vigilados y observados en todo momento, como uno de los antiguos trabajadores les llego a confesar que había un fantasma que parecía jugar con ellos y le escondía los trabajos, le movía los folios y hasta le tiraba ha varios metros de distancia los bolígrafos como si una mano invisible los lanzara con fuerza.
Allí mientras estuvimos y lo que duro nuestra investigación en todo momento nos sentimos vigilados, estando hablando con los testigos no era difícil vernos darnos la vuelta por que habíamos sentido algo o alguien detrás nuestra y nuestros acompañantes nos decían tranquilos que aquí es normal sentir esa sensación de que tienes alguien detrás.
Este edificio se sabe que ha escrito su leyenda en las paginas de Historia de Sevilla pero con sangre, con sangre y sufrimiento que pasaron sus reclusos como Miguel de Cervantes, o el escultor Juan Bautista Vázquez autor del Cristo de Burgos de Sevilla, aparte de innumerables inocentes que eran encarcelados por venganzas, enfermedades mentales, o pequeños hurtos que en nuestros tiempos seria impensable que una persona pasara por ese internamiento por ese delito.
Allí en el edificio La Caixa a fecha de hoy sigue habiendo fenómenos paranormales, los seguridad siguen sin querer trabajar en turno de noche, los pasillos se siguen encendiendo y apagando solos, las sillas de las oficinas siguen paseándose solas entre las mesas y allí parece que los trabajadores nunca estarán solos.

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